Lucha madre por la vida de su hija

NAVOJOA.- Teresita de Jesús era una niña normal que irradiaba felicidad en su rostro. Lo mismo gateaba y caminaba como cualquier pequeño en sus primeros meses de vida.

Sin embargo, cuando tenía 6 meses de edad, su madre Teresa de Jesús Hernández Lizárraga le notó una bolita rara abajo de su oído. Al principio los doctores que la vieron a esa edad, le dijeron que eran solo unos ganglios.

 La menor al cumplir un año de edad  fue diagnostica con un tumor benigno, el cual,  le fue operado, pero con el paso del tiempo este le creció agresivamente conforme transcurrían las semanas y meses.

 “La volvieron a operar a los dos, cuatro, seis y a  los once años de edad, pero cada que le hacían la cirugía, la bolita le crecía más rápido. Le duraba hasta un año para volverle el problema, pero en la última operación le creció demasiado rápido y muy agresivo”,  expresó.

Fue el 8 de marzo de este año donde los médicos que la vieron en Hermosillo le recomendaron que  se la llevaran a casa y la disfrutaran en familia, porque esta enfermedad, desconocida para la ciencia médica, iba a terminar con su vida.

“La vieron muchos neurólogos, oncólogos y otros especialistas, pero el médico que me la atendía me dijo que no había nada que hacer, porque otra operación no la podía resistir o bien le iba a crecer más rápido”, compartió la madre.

Los padres de la menor Teresa de Jesús Hernández Lizárraga y Trinidad García Mendoza buscan una opción médica más para su hija, incluso en los Estados Unidos, ya que en ese país sienten que alguien la puede valorar y operar de este tumor.

“Nos han dicho que apenas la ciencia está investigando este problema que tiene mi hija, sin embargo, hemos visto en programas de televisión que hay médicos que operan este tipo de tumores en los Estados Unidos”, manifestó la mujer.

Conforme transcurren los días, Teresita de Jesús tiene problemas para respirar y pasar alimentos. Los padres temen que en cualquier momento su hija pueda morir postrada en la cama o en el sillón donde se sienta diariamente.

“Me duele mucho ver a mi hija así, pues a cada rato me dice: sóbame, mamá. No aguanto el dolor”, describió.

Aunque la menor no requiere de cuidados especiales, se le aplican medicamentos para contrarrestar los fuertes dolores en su cuello. La madre asegura que tiene fe en que Dios pondrá los medios para que su hija pueda recibir la ayuda que necesita.

Teresita de Jesús y sus padres viven en Nogales 318, en callejón sexto, en la colonia Tepeyac, por si algún navojoense los desea ayudar.

 

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